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  • Por:Javier Zamudio

    Escritor

    La existencia se parece a una gran biblioteca que alberga entre sus estanterías diferentes tramas. Las vidas en la pandemia son algunas de ellas.

    Hay una realidad incuestionable que nos conecta: el coronavirus. Alguien está en Colombia, tiene amigos en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Italia… Familia en España. La pandemia nos ha trastornado, sin importar la geografía. Lo primero que hacemos al despertar es escribirnos para saber si seguimos ahí, cómo vamos enfrentando el día a día entre el pánico, el aislamiento y la vida interior. 

    Hay un número alarmante de muertos y más de 180.000 casos confirmados. Se trata de una tragedia que nos enluta. Muchos de los que leen esto pueden haber perdido a alguien. Sin embargo, esta pandemia también nos ha planteado un reto: redescubrirnos como sociedad. Aunque es un cliché, se cumple el adagio de que todo problema nos conduce a una enseñanza.

    El coronavirus nos pone en el mismo sartén. Nos obliga a mirar a los otros, calzándonos con sus zapatos y nos ofrece una oportunidad para pensar las migraciones y las guerras, el temor a la muerte y el afán de supervivencia. Además, nos permite volver a lo básico: al encuentro prolongado con nuestra subjetividad. Nos contemplamos como algo finito y vivimos temiendo la peor suerte. Al mismo tiempo, abrazamos la esperanza y encontramos en la vida un milagro que crece en el interior.

    Como este artículo debe tratar de literatura, no podemos evitar desembocar en ella. Y es que la existencia se parece a una gran biblioteca que alberga entre sus estanterías diferentes tramas. Las vidas en la pandemia son algunas de ellas. Esto explica que volvamos a los libros para explicarnos la realidad.

    ¿No son acaso receptáculos de nuestro inconsciente colectivo y de la historia de nuestra especie? Es inevitable no regresar al enunciado de que la literatura y la vida son la misma cosa, y que leemos para vivir y conocer aquello que estamos intentando experimentar. Por eso no resulta extraño que varios diarios informen que el coronavirus dispara la venta de La peste de Albert Camus. Tampoco es raro que tengamos deseos de saber qué ocurre y qué nos espera en esta trama. Orán, la ciudad donde se desarrolla la novela, es China. Orán es España e Italia. Orán es el mundo.

    El humor es uno de los elementos presente en la crisis del coronavirus y en la literatura.

    Se regresa al libro del autor argelino con la misma curiosidad de la primera vez, pero con una preocupación adicional: entender nuestro contexto inmediato. También a Ensayo sobre la ceguera de Saramago. Revisitamos los lugares del arte para entender los espacios que habitamos. Estos libros son un reflejo del miedo que nos invade; reconocemos en ellos el afán de la huida, las reservas y los odios.

    Otro ejemplo notable podemos encontrarlo en el artículo publicado el 16 de marzo en El País de España, Guía para superar el impacto emocional del coronavirus. Pilar Jericó, autora del texto, nos ofrece seis pasos para afrontar de manera positiva la situación que vivimos y se asemejan al viaje del héroe planteado por Joseph Campbell. 

    Campbell describe un patrón narrativo que muestra las etapas vividas por el héroe dentro de la novela. En la propuesta de Jericó se puede rastrear este viaje realizado por el personaje a lo largo del mecanismo narrativo, con la diferencia de que ella no se refiere a una obra de ficción, sino a una herramienta que podemos aplicar a nuestras vidas. De nuevo regresamos a la idea de que la literatura y la vida se corresponden.

    Asimismo, usamos sus recursos. El humor es uno de los elementos presente en la crisis del coronavirus y en la literatura. Es reconocido su uso a la hora de bajar la tensión de una escena. Shakespeare lo aplicó con maestría. Las redes sociales están llenas de vídeos e imágenes que satirizan la pandemia. Pisamos el borde del abismo sin dejar de reír, el humor continúa siendo un salvavidas.

    Tomado de https://www.huffingtonpost.es/entry/coronavirus-en-tiempos-de-la-literatura_es_5e795687c5b6f5b7c549b9ae 24/03/2020

  • CuentoPor:Aaron Parodi Quiroga.

    Administrador publico.Escritor casual. 

    Cicerón parecía un personaje sacado de cualquier libro de historia. Recuerdo que cuando éramos aún impúberes, nuestra diversión extrema consistía en pasar por su tienda y escucharlo decir cosas que a nuestra edad eran inentendibles o simplemente preguntar por algún producto y salir huyendo despavoridos con un ataque delirante de risa. Los desocupados de la esquina, siempre le preguntábamos: ¿Hay agujas para coser calderos? El viejo Cicerón haciendo amague de levantarse contestaba energúmeno: ¡y para coserle el trasero a tu madre también!

    Según el propio Cicerón, todos sus productos eran americanos. Pero lo que realmente encontrábamos era una tienda vetusta, oscura, con unos aparatos polvorientos y oxidados que se podía deducir que en algún tiempo fueron una hoz, un machete o cualquier utensilio del campo. Tornillos negros por el efecto implacable de la salinidad, miles y miles de cajitas que formaban una fila ordenada en un estante de madera listo a caerse gracias al banquete que diariamente se daban las polillas. Polvo y más polvo.

    No sé exactamente en qué momento de la historia de mi pueblo apareció la tienda de Cicerón, pero siempre estuvo allí; en una esquina de la Calle de las Provisiones, llamada así porque en época de su fundación era la calle donde se vendía todo tipo de productos y la gente iba justamente allí para comprar sus provisiones, de ahí su nombre. Cuentan algunos ancianos que en otrora la tienda de Cicerón fue la que mayor diversidad de productos poseía, por supuesto era muy próspera y reconocida en toda la región.

    La casa donde vivía era de barro pero en muy buenas condiciones, siempre pintada de rojo con blanco y sus enormes portones de madera llevaban un color café. Tenía en la esquina la tienda, más adentro la vivienda y al lado estaba el patio que formaba un callejón que salía a la plaza principal del pueblito. Ese callejón era famoso por las innumerables historias de espanto que se tejían a su alrededor. En épocas en que la energía eléctrica era simplemente un imposible, los habitantes de la Calle de las Provisiones, sacaban sus lámparas de petróleo y las colocaban en cada una de las puertas, formando una especie de túnel de luz, aunque tenue, pero lograba mitigar la tremenda oscuridad. Cada familia salía a tomar aire fresco y a contar sus historias, la mayoría de ellas inventadas para alegrar el silencio de la noche. El Sombrerero, La Llorona, El Jinete sin Cabeza, El Ciborsito, entre muchos otros, eran los personajes que se aparecían cada noche en el callejón de Cicerón. A pesar de que cada tétrica historia nos hacía erizar la piel, se consideraban necesarias para elevar nuestra imaginación en unión familiar. Sin temor a cometer alguna equivocación, esas noches fueron las más hermosas en mi vida. Nunca olvidaré aquel ritual: mi padre tratando de contar historias que nos estremecieran, nosotros haciendo un semicírculo a su alrededor, la noche se confabulaba con el silbido del viento para agigantar nuestro miedo. Al final todos entrabamos a nuestras casas, a la realidad. Estas historias se acabaron de tajo cuando al pueblo le pusieron energía eléctrica permanente.

    Cicerón medía al menos un metro con noventa centímetros de estatura. Yo lo conocí en el ocaso de su singular vida. Sus cabellos y su piel eran blancos como la leche, creo que eran producto de su encierro, porque nunca lo vi salir de su tienda. Siempre llevaba puesta una camisa de manga larga y un pantalón, ambos de color beis; calzaba unas Albarcas Tres Puntá y un tabaco en su mano derecha casi a terminar. Se sentaba en una mecedora de mimbre negra por horas a esperar los clientes que nunca llegaban. El marco de sus gafas era negro y sus lentes eran tan gruesos como culo de botella de color verde.

    Casi sordo y ciego, el viejo Cicerón era víctima de toda clase de bromas pesadas. Sobre su nombre se construyó un mundo de historias. Cuentan que cierto día estaba agachado arreglando unas cajas en la vitrina de madera y escuchó que alguien llegaba. Sin levantar la vista, entre otras cosas porque tampoco era que le sirviera de mucho, le preguntó al cliente qué necesitaba. Una voz firme de hombre le inquirió si tenía municiones calibre 38, a lo que él inmediatamente contestó: "¡Y DE LAS MEJORES! ¡SON AMERICANAS!". Emocionado por su posible venta en muchos años, se levantó sacudiéndose el polvo de sus rodillas, alzó la vista y se dio cuenta que era un militar; pálido gritó: ¡NI LAS CONOZCO!

    Su fama de comerciante era reconocida. Cierto día se presentó un extranjero con una oferta muy especial: le vendía diez sillas de montar caballo solo a dos mil pesos cada una. Para la época eran baratas, pero el veterano Cicerón no le compró nada alegando que esas sillas no se vendían a ningún precio. Decepcionado el extranjero, salió de la tienda maldiciendo por su suerte, para rematar, en la esquina estaban unos señores jugando dominó que se reían hasta más no poder de él. Sus abultados cachetes estaban al rojo vivo, o bien por el abrasador sol del mediodía o la fallida venta de sus sillas; en todo caso ardía de la ira. Se acercó hasta donde ellos preguntándoles cuál era el motivo de tanta burla, le respondieron al unísono: "...el viejo Cicerón no compra nada..." y seguían gozando de la situación. El extranjero visiblemente molesto, osó hacerles una oferta: apostarían 50 pesos a que le hacía comprar todas las sillas al viejo Cicerón; por supuesto aceptaron de inmediato.

    El foráneo se alojó en el único hotel que había en el pueblo, consiguió dos muchachos a quienes les pagaba para que fueran todos los días a preguntar a la tienda de Cicerón si había sillas de montar caballos a dos mil pesos, durante toda una semana. Pasado unos días, el vendedor fue nuevamente donde Cicerón y le volvió a ofrecer las sillas, eso sí, ya costaban tres mil pesos cada una, el viejo tendero las compró todas a tres mil, el extranjero cobró los cincuenta pesos de la apuesta y nunca más se supo de él. Hasta su muerte las sillas de montar caballos permanecieron en la tienda, nunca pudo vender al menos una, nadie preguntó por ellas.

    El olvido viene disfrazado de modernidad. Hoy la Tienda de Cicerón no existe, se acabaron sus fascinantes historias, nadie se reúne en las noches a escuchar cuentos, se perdió la unidad familiar. Solo queda una gran avenida de cemento que sepultó todos los chécheres viejos de La Tienda de Cicerón.

    * Dedicado a mis padres y hermanos que avivaron este recuerdo.A sí mismo, a los demás miembros de pandilla: Fide y Mote Redondo Solano.

    Ipiales  This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

  • tenemos al simple y casual escritor de textos y al escritor que incluso si sus textos no son convertidos en artesanías de librería, el alcance de sus escritos le hace ser reconocido como «escritor»... aunque debe haber algo más, a ver...


    Me parecía fácil eso de escribir: contar lo que le pasó a alguien o a algo en algún lugar. Historias de amor... dos simples humanos, dos simples criaturas fantásticas... un humano y una criatura fantástica; dificultades, tentaciones, conflicto de parejas, celos... al final terminan fornicando o muertos y ya. Guerra... relatos de la crueldad en tiempos bélicos, aventuras de poderosos guerreros míticos, heroísmo, asombrosas armas o tecnología militar: matar, matar, y lo que pasa mientras se matan. Historias de época... reunir y exhibir un detallado conocimiento histórico y geográfico, pero disimular el pedante y evitar una aburrida erudición. Cosas de la vida... hacer que parezca entretenida la repetición de los rituales urbanos, ¿que no hay twitter para eso? Vampiros y licántropos... ¡joder! ¿no tuvimos suficiente con Buffy y Angel? Fantasía y ciencia ficción... sin formación científica, lo único que queda es hacer fantasías rellenas de pedazos de Wikipedia. Erotismo... ¿expresar un coito con substitutos elegantes o grotescamente vulgares?... cada género es tan predecible.

    Cuando los literatos hablan de libros, parece tan divertido. Cuando la gente común habla de libros, parece tan ostentoso. En cuanto a los escritores... con su pipa o equivalentes, con sus pomposos rituales y la típica disposición territorial de su entorno creativo, su taza de café, sus libros... ¡puaj! ¡Qué acogedor ambiente tan insípido! A lo mejor lo que hace tan atractiva la profesión para el escritor es aquello que disfrutaría cualquier artista en general: ser idolatrados. Es como si dijeran: «la vida común es una mierda muy aburridora, entonces me pongo a representar para evadirme, mientras espero seducir alguna multitud con lo que hago y si me vuelvo la gran cosa tendré mi agente, mi secretaria o secretario, luego intentaré vivir sabroso con lo que los piratas y los impuestos dejen de mis regalías» ¡JA! Bueno, no son cuestionables tan vulgares aspiraciones. Igual, el arte es tan importante como otras cosas de la vida humana, sólo que su lucha por ser valorado suele terminar en el campo de batalla mercantil.

    Presiento que hay una zona de separación entre ser escritor y ser «escritor». Ahora recuerdo también que los que trabajan en códigos informáticos quieren ser tenidos en cuenta como escritores. Ciertamente hay arte en esa actividad, pero el mensaje está hecho para ser primordialmente funcional mas no estético o representativo. Volviendo a lo de la primera frase... tenemos al simple y casual escritor de textos y al escritor que incluso si sus textos no son convertidos en artesanías de librería, el alcance de sus escritos le hace ser reconocido como «escritor»... aunque debe haber algo más, a ver...

    • Escritor por hobby... no, nahhh... yo no creo que alguien escriba por pasatiempo, dejémoslo en «escritor casual». Escribe, necesita hacerlo. No está ligado al mundo literario ni su vida gira en torno a la escritura, pero no puede prescindir de ella.
    • Escritor profesional. Mal o bien, se gana la vida con ello.
    • Escritor carismático. Su obra se extiende por sí misma, más allá de la industria literaria.
    • Escritor exitoso. Su trabajo ha sido digno de ser explotado por el mercadeo.
    • Escritorzuelo. Un escritor no lucrativo, no carismático y mucho menos exitoso.
    • Escritor fantasma. Bueno, eso lo conocí por los avances de una película. Un escritor mercenario ¿qué tal, ah?

    Por supuesto, el tipo de escritor que he descrito con más entusiasmo es el que me acabo de considerar mientras lo estaba describiendo ¡jaja! Sí, síp, quizás me gustaría convertirme en un escritor carismático, suena algo romántico. No sé si tengo una misión literaria en esta vida, pero pues... intentaré acumular proezas de a poquitos. ¡Guah! siempre que vengo a escribir algo acá termino es escribiendo sobre la escritura y yo. Es como quedarse en la introducción.

    Tomado de: fantastibulario.blogspot.com El escritor casual. Publicado 19th August 2011 por  Publicado 19th August 2011 por Lou Goubreé

     

  • Por: Zabier Hernández Buelvas.

    Para quienes nos relacionamos con los libros, literatura y la creación, no habíamos visto realizadas en tan poco tiempo y con tal velocidad, muchas de las fantasías, mundos y ficciones, que creíamos, solo parte de la literatura y el cine.

    La literatura vuelta realidad literal. Vivimos la época donde no hemos tenido que esperar siglos para ubicarnos en la dimensión amplia y confusa que algunos llaman la Quinta Dimensión y que yo llamaría la dimensión de la gran cognición colectiva unitaria, que nos lleva a un renacimiento y exacerbación de la contradicción a nivel global. Nunca antes, esta generación había visto tan cerca la idea de verdad y la idea ficticia literaria. Vivimos la mimesis de la verosimilitud y la imaginación.

    Y pienso que la literatura, la poesía, el cine, el arte, tienen mucho que ver con el arribo a este estado de conciencia colectiva que ensancha los horizontes del cambio necesario. La actual crisis pandémica, crisis de acumulación, crisis del productivismo y la explotación de los recursos naturales, panorama ante el cual, se percibe una expansión de una conciencia colectiva que es hoy más sensible a la idea de la necesidad del cambio, identificando los aspectos nuevos de la realidad que antes no podía reconocer. Las claves para que estas ideas se conviertan en gérmenes reales de la construcción de un mundo nuevo, parecen no ser distantes de lo que ya sabemos: Actuar, leer, escribir, crear, adaptar, elevar y conectarnos a esta dimensión de conocimiento y acción colectiva y unitaria mundial. Pero el asunto o problema es más complejo.

    Cuando observo, y soy parte de este gran movimiento, que la gente accede a miles y millones de películas, series, documentales, libros, canciones, a importantes museos en el mundo, sitios que muestran virtualmente grandes parques y reservas naturales, las maravillas arquitectónicas y de infraestructura que han construido en muchas partes como solución alterna a problemas de movilidad y convivencia, no dejo de pensar en lo que sobrevendrá de toda esta pandemia informática, comunicativa y de conocimiento universal. Claro está, no se puede permitir inocentadas en el proceso complejo de construcción de un nuevo mundo. Se necesita una intervención coordinada de las fuerzas conscientes del cambio.

    Esta es una lucha en la que el capitalismo de acumulación obsesiva intenta persistir por encima de la sobrevivencia de inmensas masas excluidas de los beneficios que están destinados para unos pocos. Las franjas conscientes, los procesos alternativos, las corrientes humanistas, las contra hegemonías territoriales que resisten y construyen nuevas experiencias de bien vivir y los creadores de condiciones organizativas, en las que se incluyen también las redes virtuales de participación abierta al lado de los partidos y las organizaciones de bases, tenemos el inmenso reto de ser actores claves en este cambio de dimensión, tenemos que aprender a integrarnos de manera activa y creativa en el estado actual de catarsis colectiva que en el instante se nos presenta como una pandemia incontrolable de ideas, conocimientos y acciones sin conexión alguna. Desde la idea aristotélica de literatura, no hay otra forma de codirigir el cambio que haciendo parte activa y emocional de la tragedia.

    Estas ideas pandémicas que en tan corto espacio reflejan una relación no siempre amable, entre literatura, economía, política, filosofía, ciencia y sociología, llevándonos a un escenario de reflexión sobre el poder mundial, me lleva a una teoría-pregunta: ¿Debemos explorar el mundo actual como se explora el mundo literario?, es decir, ¿adentrarnos en el proceso de comprensión de los comportamientos e identidades colectivas e individuales moldeadas en nuestra época? Lo creo necesario y urgente, estoy convencido que eso nos dará otra perspectiva de los retos.

  • Por: Jorge Rojas R.

    Jorge Rojas R.

    El coronavirus le escupe en la cara a los más pobres la realidad de la injusticia social, la marginalidad y la desigualdad. 

    Nos acostumbramos a ver un país en el que la riqueza está mal distribuida, volvimos algo común la informalidad, el rebusque, el mototaxismo, le dejamos a los más pobres la obligación de subsistir por sus propios medios y descargamos nuestra conciencia en unos subsidios para paliar la pobreza. 

    Hoy el coronavirus desnuda esa realidad de la gente que vive del día a día, que si no trabaja no come, que maneja una moto para transportar gente o neveras o lo que sea, que vende en la calle lo que puede, fritos o tinto en las carreteras polvorientas de la costa, frutas o accesorios para el celular en una avenida en Bogotá o Chontaduro o agua fría, o lo que sea, en los pueblos del Pacífico.

    Uno lo percibe en los rostros, a veces de angustia, a veces de resignación, de la gente “más excluida” o “vulnerable”, como solemos decir con cierto eufemismo en los relatos técnicos sobre la pobreza.

    La cuarentena, que confina a los ciudadanos a sus casas para evitar que se propague el virus no funciona cuando hay hambre, cuando cerca del 63 por ciento de la población económicamente activa sobrevive de la economía del rebusque, del trabajo informal, de lo que asegure “la liga” como dicen en el caribe alegre y bullicioso, es decir, el plato de comida que aspiran llevar a su casa, cada día los trabajadores de las familias que  viven del día a día.

    Con los vendedores ambulantes y estacionarios aparecen ahora esa masa de “empleados” sin sueldo, ni prestaciones, ni seguridad social que arreglan uñas, cortan y tiñen cabello, lavan carros, pregonan loterías, lustran zapatos o venden camisas o zapatos. Vendían, porque hoy no hay quien compre, ni quien se corte el pelo, ni alguien que pague por servicios sexuales, ni por lavar un carro ni, mucho menos, hay quien salga a la calle a comprar esa ilusión llamada chance o lotería

    Algunos tienen subsidios del gobierno nacional porque son “familias en acción”, porque son personas mayores o jóvenes vulnerables. Ellos o ellas tienen una oportunidad hoy porque el gobierno aumentó o aceleró los pagos que le permiten comprar algo de comida para solventar la crisis. Sin embargo, el drama es para quienes no reciben subsidios y, ahora, tampoco reciben ingresos.

    “Nos quedamos en el aire como la canción de Escalona”, me dijo una señora cuyo emprendimiento era vender comida a turistas despistados que pasaban por Plato rumbo a la Sierra Nevada.

    “Ajá, yo me rebuscaba aquí con esta moto que compré y que pago en cuotas semanales, pero ya nadie se sube vale” me dice el joven que parece venezolano, pero es del Magdalena.

    El gobernador de este departamento Carlos Caicedo, que hace lo que más puede para enfrentar la emergencia sanitaria de la pandemia, también piensa en este virus de la pobreza en un departamento paradójicamente rico en recursos y en biodiversidad.

    “Vamos a establecer la renta básica, tenemos que asegurar un mínimo vital para atender a estas personas” dice Caicedo en su programa diario por redes sociales y emisoras comunitarias en el que habla de las medidas que adopta su gobierno.

    Toda una revolución para transferir recursos y hacer más equitativa la carga. Sin embargo, este esfuerzo, al que va a dedicar casi todo el presupuesto, es insuficiente si el gobierno nacional no congela el pago de las deudas bancarias y los arrendamientos.

    Hay municipios del Magdalena como Plato donde casi el 90 por ciento de la gente vive de la informalidad, donde 14 de cada cien adultos no sabe leer ni escribir, donde los campesinos padecen sed en medio de la sequía, un pueblo que padece de hambre porque, como dice un viejo alegre y dicharachero en la plaza central, “Eche, en este Plato no hay comida”.

    Plato es un municipio del departamento del Magdalena conocido por la leyenda del “hombre caimán”, un hombre cuyo cuerpo se transformó en cabeza humana y cuerpo de caimán por andar espiando mujeres desnudas en el Río Magdalena.

    Por aquí pasa el país que se mueve entre el interior y la Costa Caribe de Colombia, por aquí pasa una carretera por la que grandes camiones llevan alimentos y mercancías. La gente los ve pasar en medio de la nada.

    Me habían dicho desde los tiempos de Macondo que es muy difícil que estos pueblos del caribe colombiano pierdan la magia de la alegría, pero yo vi hoy, por primera vez en mi vida, como se empieza a sentir una tristeza arropada en la desesperanza.

    Plato, Magdalena, martes 31 de marzo de 2020.

  • Primera entrega.

    El poeta * Duván Carvajal . Se trata de destacar la lucha y la resistencia a través de las lecturas de los poetas destacados del país homenajeado.Ha iniciado con los pueblos de nuestra América y entregamos para el audio y video lectores de Tejiendo Territorios la primera entrega. Con la anuencia y generosidad del poeta esperamos poder publicar toda la serie.Disfrutando pues de la poesía de los pueblos que luchan por un nuevo mundo.

    Para ver el vídeo por favor haga click en //www.facebook.com/duvan.carvajalrestrepo/videos/10157621869304300/

    * Poeta colombiano, comunicador social y defensor de derechos humanos.Fundador del Instituto de Investigaciones Surrealistas de Bogotá, editor del libro “Una guerrilla por dentro.Memorias de resistencia ”que se presentó en el Museo de la Memoria Indómita en Ciudad de México.Fundador y director del “Periódico de Libros” y de la librería “Los pasajes leídos” en Bogotá.Han participado en diferentes eventos literarios, entre ellos se encuentran las jornadas literarias de Bello Antioquia, en las cuales ha sido invitado especial y ha formado parte del jurado del evento.En México y Venezuela ha participado en los encuentros binacionales de literatura y poesía, homenaje al Techo de la Ballena, Juan Calzadilla y Ramón Palomares.Ha publicado dos libros de poesía, con fuerte influencia en la filosofía de la sospecha y el surrealismo,que llevan por títulos: “Un no tan cierto deseo” y “En tiempos de penuria, parvos horizontes”.Prepara su próximo libro de poesía que llevará por título "Bajo el signo de Caín".

  • Por: Duván Carvajal Restrepo.  

    Para ver el vídeo por favor haga click en https://www.facebook.com/duvan.carvajalrestrepo/videos/10157626060799300/

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  • Argentina. Para ver el vídeo por favor haga click en https://www.facebook.com/duvan.carvajalrestrepo/videos/10157629227054300/ 

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  • Isla de Puerto Rico. Para ver el vídeo por favor haga click en https://www.facebook.com/duvan.carvajalrestrepo/videos/10157629227054300/ 

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  • Se trata de destacar la lucha y la resistencia a través de las lecturas de los poetas destacados del país homenajeado. Ha iniciado con los pueblos de nuestra América y entregamos para el audio y video lectores de Tejiendo Territorios la primera entrega. Con la anuencia y generosidad del poeta esperamos poder publicar toda la serie. Disfrutando pues de la poesía de los pueblos que luchan por un nuevo mundo.

  • Por: Duván Carvajal Restrepo.  

    Se trata de destacar la lucha y la resistencia a través de las lecturas de los poetas destacados del país homenajeado. Ha iniciado con los pueblos de nuestra América y entregamos para el audio y video lectores de Tejiendo Territorios la primera entrega. Con la anuencia y generosidad del poeta esperamos poder publicar toda la serie. Disfrutando pues de la poesía de los pueblos que luchan por un nuevo mundo.

  • Por: Duván Carvajal Restrepo.  

    Se trata de destacar la lucha y la resistencia a través de las lecturas de los poetas destacados del país homenajeado. Ha iniciado con los pueblos de nuestra América y entregamos para el audio y video lectores de Tejiendo Territorios la primera entrega. Con la anuencia y generosidad del poeta esperamos poder publicar toda la serie. Disfrutando pues de la poesía de los pueblos que luchan por un nuevo mundo.

  • Por: Duván Carvajal Restrepo.  

    Se trata de destacar la lucha y la resistencia a través de las lecturas de los poetas destacados del país homenajeado. Ha iniciado con los pueblos de nuestra América y entregamos para el audio y video lectores de Tejiendo Territorios la primera entrega. Con la anuencia y generosidad del poeta esperamos poder publicar toda la serie. Disfrutando pues de la poesía de los pueblos que luchan por un nuevo mundo.

  • Por: Duván Carvajal Restrepo.  

    Se trata de destacar la lucha y la resistencia a través de las lecturas de los poetas destacados del país homenajeado. Ha iniciado con los pueblos de nuestra América y entregamos para el audio y video lectores de Tejiendo Territorios la primera entrega. Con la anuencia y generosidad del poeta esperamos poder publicar toda la serie. Disfrutando pues de la poesía de los pueblos que luchan por un nuevo mundo.

  • Por: Duván Carvajal Restrepo.  

    Se trata de destacar la lucha y la resistencia a través de las lecturas de los poetas destacados del país homenajeado. Ha iniciado con los pueblos de nuestra América y entregamos para el audio y video lectores de Tejiendo Territorios la primera entrega. Con la anuencia y generosidad del poeta esperamos poder publicar toda la serie. Disfrutando pues de la poesía de los pueblos que luchan por un nuevo mundo.

  • Por: Duván Carvajal Restrepo.

    Se trata de destacar la lucha y la resistencia a través de las lecturas de los poetas destacados del país homenajeado. Ha iniciado con los pueblos de nuestra América y entregamos para el audio y video lectores de Tejiendo Territorios la primera entrega. Con la anuencia y generosidad del poeta esperamos poder publicar toda la serie. Disfrutando pues de la poesía de los pueblos que luchan por un nuevo mundo.

  • Colombia.

    Por: Duván Carvajal Restrepo.  

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  • Por: Duván Carvajal Restrepo.  

    XIII Entrega. Homenaje a un pueblo que resiste. Hoy, la República Dominicana. #YoMeQuedoEnCasa

    Se trata de destacar la lucha y la resistencia a través de las lecturas de los poetas destacados del país homenajeado. Ha iniciado con los pueblos de nuestra América y entregamos para el audio y video lectores de Tejiendo Territorios la primera entrega. Con la anuencia y generosidad del poeta esperamos poder publicar toda la serie. Disfrutando pues de la poesía de los pueblos que luchan por un nuevo mundo.

  • Por:Alejandro De La Hoz

    Crónica hecha en un lejano y diciembre frío de mi exilio.

    Sí, hoy comienza el que era el de las aguas mil.Abril de tiempos revueltos, en el que he vivido muchas primaveras ajenas y en el que hoy día aun resisto confinado en mi tierra.Exactamente en la media noche de mí ya feliz insomnio, la recordé con el afecto intacto.

    Abril... era tierna, fresca, deliberadamente ingenua, solícita, maestra.Su belleza no pudo ser eclipsada por la inclemente canícula y el abandono, propios del puerto del gran río, que tuvo la fortuna de parirla. 

    Llegó, en busca de una ilustración que ya traía, le salía a borbotones de su mente inquieta, soportada por aquel cuerpecillo sutil, delicado, pero duro y firme como sus ideas. 

    Justo, aparece en mi curso, al final de la secundaria, no era apta para las conservadoras y represivas autoridades académicas y sociales, de su puerto natal.La expulsaron de su instituto, de su familia, de sus condiscípulos, amigos, compañeros de su terruño. 

    Se negaba a ser expulsada de la vida, para ella significa el motivo de existir con dignidad.

    Educamos niños de los barrios marginados, sin ser maestros.

    Apoyamos a los sin techo, a los sin trabajo, a los sin pan, a los sin nada.

    Participamos en los tropeles de la U, sin aún ser universitarios.

    Fuimos novios sin serlo

                              nunca un beso

    más allá del que juntos ofrecimos al amor y la libertad.

    Sólo ocho intensos meses, tan prolijos, tan intensamente vividos, bastaron para quedarse en mi para siempre.

    Ese diciembre, no exento de ventoleras, en el Paseo Bolívar disfruté de su encanto por última vez, cuando abordó el "Torcoroma" que obstinado, la conducción a los suyos.

    Experimenté la sensación, de que aquel entrañable ser, algo muy mío se me escapaba de mis manos y mis afectos.Es momentáneo me dije, volverá pronto, seguiremos unidos por la afinidad, la amistad y los ideales, como primíparos en la U. 

    Confieso, no fue mi mejor diciembre.

    Apenas habían llegado a dar un fuerte abrazo a sus padres y hermanos, habían salido a la fiesta de grado de sus excompañeras del Instituto.

    De allí, le sacaron, para desaparecerla para siempre de su vida, de su alegría, de su amor, de su justa lucha.

    Su padre, un viejo y destacado líder campesino, la había bautizado con un nombre de origen soviético casi impronunciable.Para mí siempre fue y seráAbril , mes en que nos conocimos, el de la primavera de nuestros sueños, el de la Semana Santa culturalmente arraigada en nuestros ancestros, el de los dulces hechos con todo comestible imaginable por nuestras palenqueras del barrio Abajo, el mes del cuestionado nacimiento de la Barranquilla en que tuve la suerte de conocerle, ser su condiscípulo, amigo y camarada.

    Abril .Permanezco a tu espera, vivo otra primavera ajena inolvidable, luz apagada por la barbarie que hoy se empecina en terminar con la eterna llama del amor y la justicia.

  • Abril florecía.

    Por: Antonio Machado.-

    (Sevilla, 1875 - Collioure, 1939) Poeta español.Aunque influido por el modernismo y el simbolismo, su obra es expresión lírica del ideario de la Generación del 98. Hijo del folclorista Antonio Machado y Álvarez  y hermano menor del también poeta Manuel Machado , pasó su infancia en Sevilla y en 1883 se instaló con su familia en Madrid.Para leer más sobre su biografía, por favor haga click en: https://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/machado.htm

    Abril florecía
    frente a mi ventana.
    Entre los jazmines
    y las rosas blancas
    de un balcón florido,
    vi las dos hermanas.
    La menor cosía,
    la mayor hilaba...
    Entre los jazmines
    y las rosas blancas,
    la más
    pequeña,risueña y rosada
    —su aguja en el aire—,
    miró a mi ventana.

    La mayor seguía
    silenciosa y pálida,
    el huso en su rueca
    que el lino enroscaba.
    Abril florecía
    frente a mi ventana.

    Una clara tarde
    la mayor lloraba,
    entre los jazmines
    y las rosas blancas,
    y ante el blanco lino
    que en su rueca hilaba.
    ¿Qué tienes —le dije—
    silenciosa pálida?
    Señaló el vestido
    que comenzó la hermana.
    En la negra túnica
    la aguja brillaba;
    sobre el velo blanco,
    el dedal de plata.
    Señaló a la tarde
    de abril que soñaba,
    mientras que se oía
    tañer de campanas.
    Y en la clara tarde
    me enseñó sus lágrimas...
    Abril florecía
    frente a mi ventana.

    Fue otro abril alegre
    y otra tarde plácida.
    El balcón florido
    solitario estaba...
    Ni la
    pequeña risueña y rosada,
    ni la hermana triste,
    silenciosa y pálida,
    ni la negra túnica,
    ni la toca blanca...
    Tan solo en el huso
    el lino giraba
    por mano invisible,
    y en la oscura sala
    la luna del limpio
    espejo brillaba...
    Entre los jazmines
    y las rosas blancas
    del balcón florido,
    mí mira en la clara
    luna del espejo
    que lejos soñaba...
    Abril florecía
    frente a mi ventana

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